Batalla En El Cielo (Carlos Reygadas, México, 2005)
"Cabrón". Es lo primero que dije apenas terminó la segunda película del inclasificable Carlos Reygadas. Tiempo atrás, obnubilado tras ver su primer opus ("Japón"), esa obra maestra de una desolación infinita, potenciada por la aridez asfixiante del terreno y la pulsión constante de la muerte -delineadas en forma cuasi pictórica por una fotografía impecable- me había quedado una pregunta en el tintero. ¿Cómo había logrado el director que la anciana indígena acceda a desnudarse para una escena de sexo? En todo caso, cierta incertidumbre acerca de una potencial explotación de Reygadas hacia esta cuasi-analfabeta mujer quedaba sepultada porque la toma se justificaba, la misma es central en la línea argumental de la película (amén de diferentes interpretaciones), y, debido a esto, fluía sin imposturas ni aparentes manejos inescrupulosos.
En "Batalla..." la acción se ha movido de las pedregosas montañas a la más populosa urbe del mundo. La anécdota es mínima : Una hermosa chica adinerada (Ana) se dedica a la prostitución, intenta contener (afectiva y sexualmente) al chofer de su padre (Marcos), conmocionado por haber secuestrado con su mujer un bebé que ha muerto. Reygadas vuelve a utilizar escenas sexuales (esta vez de alto calibre) para remarcar el abismo socio-económico que separa a la blanca clase dominante del mestizaje popular. Esta reflexíón es motorizada acentuando los contrastes, entre el esbelto cuerpo de Ana y el fláccido de Marcos y entre las relaciones sexuales de ellos dos, (asépticas, luminosas, de una divinidad casi religiosa) y las que mantiene este último con su grotesca esposa (calientes, oscuras, sudorosas, gobernadas por el choque de tejido adiposo). Inevitablemente, emerge la duda : ¿es el director un inmoral provocador, que intenta escandalizar a la burguesía histérica que puebla los festivales de cine europeos colocando como apertura una fellatio explícita entre la bella y la bestia? ¿Es quizás una crítica a la producción cultural de parámetros estéticos, una respuesta a la infame idea mediática que sugiere sin tapujos que sólo los Adonis cogen?
En todo caso, el problema de Reygadas es no sincerar su posición. Lo que en muchas otras películas se festeja, el espacio que da un director al espectador para pensar, aquí parece haber transmutado en un campo minado de trampas, una broma de mal gusto en la cual el manejo perverso del cineasta no está en forzar al espectador a compartir sus conclusiones , sino en regodearse con los tropiezos a los que lo somete. Podrá ser un mecanismo más sofisticado, ¿pero no es maniqueo a fin de cuentas?
Por lo demás, hay secuencias gloriosas, como la que va mostrando el paisaje de la ciudad, y su progresivo cambio desde el asfixiante centro a un coqueto barrio periférico, desde el parabrisas de un auto y con la voz en off de Ana hablando por el celular. El manejo del sonido en la escena de la estación de metro, en donde trabaja la mujer de Marcos, es notable. Podrían tambien rescatarse cientos de imágenes de una composición plástica soberbia: en los desnudos, en la única escena rural, en los ambiciosos primeros planos a los personajes. El manejo circular de la cámara sorprende por su impecable ejecución en varias ocasiones, un recurso ya utilizado en el plano final de "Japón"
Por otro lado, se pueden asumir como muy fallidas ciertas tomas, como la que protagoniza un argentino que interpreta a un arquero de fútbol en un reportaje televisivo (el actor es en realidad el director de fotografía de Reygadas, que parece cobrar sus servicios con apariciones tangenciales en sus películas), momento de un artificio tan grasa y gratuito que recuerda al peor cine argentino de los '70. Hay además un intento, trunco por incompleto y carente de solidez, de explorar la relación entre la cultura popular mexicana y ciertos símbolos y rituales : la bandera, las procesiones, el día de la virgen.
El problema es simple : todos estos aspectos, los positivos y los negativos, se empequeñecen como ácaros del polvo si no pueden contestarse las otras preguntas. "Cabrón". Es lo primero que dije apenas terminó la segunda película....


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